PROPUESTA DE ACTIVIDAD: EL IMPOSTOR

La expresión oral casi siempre se evalúa a través de una presentación oral que los alumnos llevan a cabo de manera individual o grupal apoyados por unas diapositivas elaboradas por ellos mismos. En realidad, no me parece mala manera de practicar un discurso oral, sobre todo si es un tema con el que los estudiantes están cómodos; no obstante, es un recurso tan utilizado por los docentes que acaba resultando tedioso y repetitivo.

Se me ocurre que se podría trabajar la oralidad a través de un juego llamado El Impostor. En realidad, no requiere ningún soporte físico, basta con echarle ganas, de modo que es un recurso asequible para cualquier instituto.

La preparación es sencilla, los alumnos se deben poner en grupos (lo ideal es que sean de 5 o 6 personas), entre los cuales uno tendrá el rol de Inocente. A continuación, el Inocente se acercará a cada uno de los integrantes del grupo, dispuestos en un círculo, y les susurrará al oído una palabra, pongamos de ejemplo BOMBILLA; a todos menos a uno, a quien le susurrará IMPOSTOR. Todo el que no sea Impostor será aliado.

A continuación, la persona más joven entre los participantes dirá un número del 1 al 10, que se empezará a contar desde el jugador más alto, en el sentido de las agujas del reloj. El alumno señalado empieza la partida.

En cada ronda, cada jugador debe decir una palabra que esté lo suficientemente relacionada con la que le ha sido dicha para que el resto de participantes lo identifiquen como aliado, pero que no guarde una relación demasiado evidente para no dar pistas al Impostor (por ejemplo, LUZ no sería tan buena palabra como IDEA, ya que después de IDEA, el Impostor podría liarse y decir FILOSOFÍA o algo por el estilo, mientras que, si están lo suficientemente atentos, sus compañeros podrán identificar IDEA con BOMBILLA fácilmente; sin embargo, después de LUZ el Impostor podría decir ELECTRICIDAD y nadie sospecharía de él). 

Así, uno por uno, los participantes irán diciendo palabras. Imaginemos que juegan 5 jugadores, la secuencia podría ser CALVO, IDEA, FRÁGIL, BOMBA, EDISON. A continuación, los jugadores deliberarán y, antes de votar, podrán justificarse o incriminar a alguien, eso sí, nunca podrán ser demasiado evidentes en sus justificaciones y acusaciones, ya que el Impostor lo estará escuchando todo. Una vez terminado el "debate", votarán y los dos participantes más votados serán expulsados. Supongamos que ninguno de los expulsados es el Impostor; habría una segunda ronda de palabras entre los últimos 3 jugadores, después de la cual se volvería a votar una última vez, esta vez sin la posibilidad de deliberar.

El Impostor deberá estar muy atento en todo momento, ya que si intuye por dónde puede ir la palabra, podrá engañar al resto. Para ganar, los aliados deberán expulsar al Impostor y el Impostor deberá conseguir que no lo voten, bien pasando desapercibido o bien incriminando a alguno de los aliados, cada uno tiene su estrategia. 

Me parece una actividad muy apropiada ya que, además de ser divertida, se trabajan los campos semánticos y las metáforas. Además, hay que ser muy hábil con la lengua para justificar la relación que existe entre la palabra dicha y la encubierta sin manifestar la segunda de manera evidente.

Cabe indicar que, a lo largo de la partida, está prohibido decir la palabra encubierta o cualquier palabra de su misma familia.

Por último, es necesario mencionar que el Inocente puede decidir hacer una ronda especial y decirles a todos los participantes IMPOSTOR. Normalmente, la partida suele avanzar bastante sin que nadie se percate. En estas rondas, el primero en decir ¡HASBULLA! ganará la partida. Esto da mucho juego, ya que, conociendo está mecánica, en ocasiones, en partidas estándar, los Impostores se ponen nerviosos y gritan ¡HASBULLA! autoincriminándose.

Comentarios

  1. ¡Me ha encantado, Asier! Puede que me anime y lo lleve al aula un día de estos. Tengo un par de dudas. Una: Me vendría bien un ejemplo de cómo pueden ser las justificaciones o incriminaciones sin que el que la hace descubra el pastel. Y dos: ¿el inocente también participa en la ronda de decir palabras o ese turno solo hace la tarea de susurrar a los demás su papel?

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