Como Silvia Gumiel, estoy absolutamente a favor del estudio de la gramática en el aula, y se me ocurren varios argumentos que sumaría a los de la autora del artículo. En primer lugar, me parece que sin saber cierta terminología específica, es muy difícil hacer llegar depende qué mensaje. Por ejemplo, si el docente dice «uno de los elementos que marcan la subjetividad de un texto son los adjetivos valorativos» o «no abuséis de las conjunciones, las pausas son necesarias para que un texto se pueda leer de manera clara y precisa», los alumnos difícilmente entenderán el mensaje sin necesidad de ejemplos. Muchas veces, en clase de lengua se deberá hablar de la lengua, aunque sea para corregir o resolver dudas; en esos casos, conocer ciertas nociones facilitará la comunicación. En segundo lugar, estudiar gramática puede ser beneficioso para mejorar la ortografía, por ejemplo, si los alumnos tienen claro que en «hay una cosa que te quiero decir» hay es una forma impersonal del verb...